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La Ignorancia: ¿Qué sabes sobre ti?

La ignorancia

Reflexión

Hay un viejo dicho que dice: “El que no sabe es como el que no ve”. Y esta es una gran verdad; es lo que marca el inicio de este estudio sobre el porqué estamos muertos con vida.

¿Qué puede hacer un ciego?, ¿puede un ciego describir dónde está?, ¿puede un ciego saber cuál es el camino correcto?, ¿sabe un ciego cómo es físicamente?, ¿puede un ciego saber todo lo que sucede a su alrededor?

Usted y yo diremos que no, él no sabe ni puede hacer nada de eso, entre otras cosas más, pero yo le pregunto ¿acaso usted, que tiene su vista buena, sabrá o podrá hacer todo eso?

Esa respuesta me gustaría que usted se la dé cuando lea este libro, porque cuando lo termine se dará cuenta de que está prácticamente ciego y que se comporta como un muerto con vida aunque no lo crea.

La Ignorancia (el no saber) está considerada la madre del error. Yo defino la Ignorancia como un pecado mortal o una enfermedad terminal. Esto significa que el principal problema que tenemos en nuestra vida es el no saber.

Usted me dirá: “pero yo se bastante de muchas cosas”, y es verdad, pero vamos a ver sobre qué es lo que sabe, a lo mejor es un Doctor, un Ingeniero, un Magíster en cualquier rama, sabe mucho de mecánica, de carpintería, de carros, de motores, de pelo, de mujeres, de ventas, de historia, de plantas, de animales, etcétera.

Eso es importante y nos sirve para ganarnos el pan de cada día o para satisfacer nuestros placeres. Ahora bien, se ha olvidado de lo más importante. ¿Sabe usted algo, aunque sea un poquito, de USTED MISMO? Reflexione…

Aquí radica el problema. Normalmente, sabemos bastante de muchas cosas, pero son externas. Tenemos mucho conocimiento, pero lamentablemente es limitado, porque este conocimiento termina cuando se nos acabe la salud y la juventud.

Cuando perdemos estos dos atributos, ese gran conocimiento ya no nos sirve y no lo podemos aplicar, porque la falta de salud y la vejez no nos lo permiten. Entonces, ¿por qué ponemos en primer plano algo que es limitado y no es eterno?, ¿de qué le sirve ese conocimiento al espíritu que es ilimitado y eterno?

Conclusión

La triste realidad es que la mayoría de las personas no se ocupan en investigar el porqué de las cosas, en saber y comprender su vida tanto interna como externa.

Las personas se encasillan y se limitan simplemente a lo que otros le han enseñado, a lo que otros le han impuesto, a las normas y caprichos de una sociedad, a las costumbres, conceptos y paradigmas de los demás, sin detenerse, aunque sea por un segundo, a pensar: ¿por qué hago tal cosa?, ¿por qué actúo así?, ¿por qué me sucede tal cosa?, ¿cuál es el origen de tal cosa? ¡Qué triste es eso! Somos unos muertos con vida que vamos y venimos por el mundo como robots programados, andamos sin rumbo, andamos ciegos porque sabemos muy poco, casi nada, de nuestra existencia.

Extraído del libro: “Muertos Con Vida

Autor: Miguel Ángel de la Cruz

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