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Mono pensando

Los dos Polos de la Vida

Los dos Polos de la Vida

La felicidad y la angustia; la alegría y la tristeza; la verdad y la mentira; el amor y el odio; la amistad y la traición; el cariño y el maltrato; lo divino y lo maligno. Es tremenda la lucha en la que estamos envueltos en esta hermosa y fea vida.

A veces me pregunto, con letra mayúscula, ¿POR QUÉ?, ¿por qué es tan complejo?, ¿por qué es tan difícil? Y a la vez, ¿por qué es tan fácil y tan simple? A veces me pregunto: ¿qué será lo verdadero en nosotros? Quizás decimos: Es la felicidad, lo divino, el amor, etcétera, pero ¿qué sería de nosotros si todo fuera así? Reflexione en lo siguiente: es lamentable, pero Dios, en nuestra vida, tiene que valerse del odio, de la maldad, de la angustia, de la tragedia, de la traición, de la mentira, de lo maligno, etcétera, para que aprendamos a caminar correctamente y saboreemos la parte buena.

Reflexión

¿Cómo saber si es felicidad, si no he vivido la angustia?, ¿cómo sé qué es mentira, si no conozco la verdad?, ¿cómo sé qué es feo, si no conozco lo bonito?, ¿cómo sé qué es divino, si no conozco lo maligno?, ¿cómo sé qué es amor, si no conozco el odio?, ¿cómo sé qué es alegría, si no he vivido la tristeza?

Es normal que no sepamos de donde vienen estos sentimientos, estas acciones y estos pensamientos que nos impulsan a pensar, sentir y actuar de una manera, ya sea positiva o negativa, ante todas las cosas que nos presenta la vida.

La bendita madre naturaleza, es increíble como actúa ante todo lo existente. Ella crea y a la vez destruye; es tan hermosa por un lado y tan funesta y horrorosa por el otro; ella nos salva y nos cura, pero también nos mata y nos enferma.

En nuestra vida existen muchas cosas que debemos sacrificar por una meta, sin saber si es correcta o no. Muchas veces lo hacemos por fe, por capricho, por ilusión, por compromiso, por esto y por lo otro. Tenemos el deber de investigar qué es lo que nos impulsa, qué es lo que nos mueve.

Aunque no sepamos ni comprendamos el motivo, es una satisfacción para uno mismo cuando logramos lo que nos habíamos propuesto hacer en la vida y comprobamos que valió la pena. ¡Qué lindo es eso! Sin embargo, ¿cuántas cosas dejamos de hacer?, ¿cuántas cosas existen que no sacrificamos? Muchas veces podemos hacer algo y no lo hacemos por miedo, por la duda, por el qué dirán, por frustración, por complejos, etcétera. Es lógico que, en vista de eso, veamos a nuestro alrededor muchos fracasos, tragedias y lamentaciones.

Entendimiento

Cuando entendamos que no podemos devolver el tiempo, tarde o temprano, cambiaremos la forma de vivir y dejaremos de ser muertos con vida, ya que no supimos valorar algo tan importante como el tiempo.

Debemos detenernos y analizar las cosas que por la gracia y misericordia de Dios tenemos. No vemos el valor que tienen porque estamos concentrados en el valor que le estamos dando a lo que no tenemos. Recuerde que todo lo que poseemos es lo que realmente tiene valor. ¿Por qué perder el tiempo y darle importancia a lo que no tenemos? Eso no ha llegado y no sabemos si llegará. Lo que tengo en mi poder, en estos momentos, es lo que tiene valor, lo otro no tiene ningún valor, ya que no puedo usarlo ni disfrutarlo.

Pregúntese por un instante: ¿qué es lo más valioso para usted? Recuerde que el valor que tienen las cosas es el que uno mismo le da. Hay cosas que para mi valen mucho, pero para otros no valen nada o muy poco.

Reflexione en esto: ¿por qué viendo no puede ver, oyendo no puede oír, tocando no puede palpar la realidad, respirando no puede oler, saboreando no encuentra el gusto? Sin lugar a dudas tenemos tantas preguntas sin respuestas. Una vida con tanta muerte. Tantas cosas divinas cobijadas con un techo maligno. Muchas fortalezas débiles. Tantas verdades disfrazadas de mentira. Una amistad traicionera. Tantas metas sin resultados. Tantos éxitos fracasados. Tantas riquezas empobrecidas. Unos pulmones felices, respirando amarguras. Caminamos por un sendero que nos demuestra lo inválidos que estamos. Un cuerpo sano sin cabeza. Tantas oportunidades que no nos interesan. Tantas realidades fundamentadas con la ilusión.

Conclusión

Mientras el tiempo va pasando, pregúntese: ¿qué estoy haciendo?, ¿qué debo hacer?, ¿dónde ha quedado todo lo que he hecho?, ¿dónde estará lo que haré?, ¿dónde quedará todo lo que tengo: mi familia, mi pareja, mis amigos, mis bienes?, ¿dónde los tendré cuando deje este mundo físico?, ¿qué soy?, ¿qué fui?, ¿qué seré? Todo está tan claro que no entiendo. Nunca olvide que la vida es un ETERNO AHORA.

Extraído del libro «Muertos con Vida», autor Miguel Ángel de la Cruz

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