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El tiempo

El TIEMPO

Descubre cómo influye el Pasado, Presente y Futuro en nuestras vidas.

El Tiempo

El tiempo es algo tan interesante, tan importante y, aun así, no le ponemos atención. Es algo incomprensible para la mente humana, sin embargo, estamos enredados en él, como si anduviéramos en las patas de los caballos. Somos servidores y esclavos del tiempo. No entendemos que el tiempo es el instrumento preferido del diablo y en el desarrollo del capítulo usted lo entenderá mejor.

Pregúntese: ¿Qué es el tiempo?, ¿acaso lo puede definir?, ¿por qué no lo puede detener?, ¿cuántas veces hemos deseado detener el tiempo?, ¿cuántas veces hemos querido regresar hacia atrás? Ha sido imposible lograrlo.

Procesamiento

Toda nuestra vida se procesa y se desarrolla en el famoso tiempo, el problema radica en que ese mismo tiempo nos lleva a perder la vida miserablemente, es el responsable de que perdamos la brújula de nuestra vida. Lo peor de todo es que constituye el vehículo para que las fuerzas del mal nos cieguen y no podamos ver la razón de nuestra existencia.

Si nosotros lográramos despertar del sueño tan profundo en donde tenemos sumergida nuestra conciencia, en vez de ser esclavos del tiempo, lo usaríamos a nuestro favor, para cumplir con el objetivo que Dios nos ha encomendado en el tiempo que nos asignó para hacerlo. Lo triste es que hemos malgastado ese tiempo asignado en otras cosas que lo único que han hecho y siempre harán es llevarnos al fracaso de nuestra vida.

Se ha dividido en tres partes o estados: Pasado, Presente y Futuro. Este es el trío de palabras que nos ha enredado la vida, pero vamos a estudiar el tema en cuestión.

EL PASADO

El pasado lo hemos definido como todo aquello que hemos hecho, todo lo que vivimos, aquello que se quedó atrás. Eso es así, pero lo que a mí me interesa es que usted reflexione. ¿Qué significa el pasado para usted?, ¿puede tenerlo ahora?, ¿puede regresar atrás? Si usted ha respondido correctamente estas preguntas se dará cuenta de que el pasado no existe, ya no está, se fue para siempre. ¿Por qué nos dejamos utilizar de algo que ya no existe, de un fantasma?

Las personas nos empeñamos en tener muchos álbumes de fotos donde hemos congelado eventos del pasado, para estar todo el tiempo recordando nuestros momentos agradables y los momentos de tristeza, nuestras tragedias y éxitos, etcétera. Vivimos, regularmente, en un pasado que ya no existe.

Siempre hablamos de cuando éramos tal cosa, cuando hicimos tal cosa, cuando nos hicieron aquello y lo otro. Cuando nos vemos en la foto, decimos: Mira lo bello que yo era o lo gordo o delgado, tenía mucho cabello, ahora ya no tengo, etcétera. Existe un sinnúmero de situaciones, rencores, resentimientos, celos, odios, angustias, tristezas, alegrías, placeres, éxitos, amores, que ya se quedaron muy atrás, pero todavía los traemos en el hombro, los traemos aquí y ese pasado, que es un fantasma, nos nubla lo que estamos viviendo ahora y no nos deja aceptar la realidad de lo que somos realmente ahora.

El ego y los defectos psicológicos que llevamos dentro utilizan el pasado. Esa es una de las armas más poderosas con la que ellos cuentan. Usan los recuerdos y vivencias del pasado para distraernos del presente, sacarnos de nuestra ubicación interna y trasladarnos a un mundo de fantasía. Una vez allí, nos descontrola nuestra vida.

Cuando nos llega ese recuerdo de algo desagradable, cambiamos automáticamente nuestro estado de ánimo, nos ponemos tristes o rabiosos, lloramos y nos incomodamos, como si eso lo estuviéramos viviendo en este momento. Entonces, usted trae al mundo presente, que es el real, un sinnúmero de pensamientos, emociones y sentimientos que ya usted vivió y sufrió en ese entonces. Cuando sucedió ese evento del pasado usted lloró, gritó, peleó, se puso feliz, brincó, etcétera; ¿por qué volverlo a hacer en un presente que no tiene nada que ver con algo que ya no existe?

Si usted tuvo una discusión en el pasado, ya sea con su pareja o con alguien más, es obvio que en ese momento usted gastó energía, en esa discusión malgastó tiempo y quizás hubo daños físicos y verbales. Entonces, el ego usa ese evento del pasado, se lo pone en su mente de nuevo y usted empieza a discutir y hacer lo mismo que hizo hace poco o mucho tiempo.

Ya usted gastó energía, tiempo y salud en ese entonces, ¿por qué volverlo hacer ahora?, ¿no le parece estúpido eso? El diablo interno nos hace repetir estupideces una y otra vez, ese es su trabajo. Le encanta volvernos la vida difícil y amargada. Le gusta vernos sufrir, pelear unos con otros, nos hace cometer errores. Esa es la misión de nuestros defectos psicológicos: desgraciarnos la vida. ¿Por qué seguimos siendo títeres de él? Es hora de no permitirle al ego que use nuestro pasado para sacarnos y alejarnos del presente, que es lo que realmente importa…

EL FUTURO

Ahora estamos en la otra cara de la moneda. El futuro viene siendo una fotocopia del pasado, la diferencia es que uno te dirige hacia atrás y el otro te dirige hacia delante. Es la otra arma del tiempo que el ego usa para ponernos a soñar de lo lindo en un mundo ficticio. El futuro es todo aquello que nuestra mente proyecta hacia delante, es todo aquello que queremos lograr o ser en lo adelante. Pero lamentablemente el futuro tampoco existe, no es real, es una nebulosa.

El futuro es un mundo fantasmagórico, igual que el pasado. Usted no puede palpar, ni disfrutar de nada de lo que su mente está proyectando hacia delante, todas esas ideas, proyectos, programas, deseos y sueños, no son más que ilusiones fatuas e infundadas; no tenemos la seguridad de que esas cosas ocurrirán, tampoco podemos aseverar que vayan a suceder tal como la proyectamos en nuestra mente.

Muchas veces nos proponemos hacer o lograr algo en el futuro y queremos que suceda de tal manera y de tal forma y cuando llega el famoso futuro (que será el mismo presente que tenemos ahora), veremos con sorpresa que no sucedieron las cosas como queríamos. Muchas veces suceden tal como lo deseábamos, pero eso no sucede siempre. ¿Cuántas veces nos esforzamos para lograr una meta y cuando logramos esa meta, entonces somos felices en ese momento de lograr dicha meta? Pero, si esa meta no se logra, tremenda frustración, tristeza y angustia que sufrimos en ese momento. De inmediato nos lamentamos, lloramos por todo ese tiempo perdido, le echamos la culpa al primero que vemos.

Usted debe disfrutar cada momento, cada instante, sin enfocarse en cómo será el futuro, porque pueden suceder ambas cosas: tanto el éxito como el fracaso, eso no es lo que importa, lo que importa es lo que usted haga en este momento. El futuro es un espejismo, las personas usamos una palabra llamada: PREOCUPACION. Esta palabra significa: “ocuparnos antes de”.

Ese es otro mecanismo que usa el ego para dormirnos, totalmente, la conciencia. Las preocupaciones no resuelven nada, nos llenan de estrés, nos enferman, nos hacen débiles, nos hacen personas irritantes, no nos permiten concentrarnos en el presente, no nos permiten ver la solución de la cosas. Yo le pregunto: si su problema no tiene solución, ¿para qué se preocupa?, y si su problema tiene solución ¿para qué se preocupa? No hay razón para vivir preocupados, el deber nuestro es ocuparnos, esa es la diferencia, y para ocuparnos debemos vivir el instante, debemos ubicarnos en el presente, estar AQUÍ Y AHORA…

EL PRESENTE

El presente es dejar atrás lo pasado y hacer posible el futuro. Los Venerables Maestros nos han enseñado que “La vida es un eterno ahora”. El presente ha sido, es y será siempre lo único real. Es el punto del tiempo que se va moviendo durante toda nuestra existencia. El presente es como un tren, ese tren es el instante, si usted decide tirarse hacia delante (futuro) lo atropella el tren y si decide tirarse hacia atrás (pasado) el tren lo deja. El trabajo incesante es vivir montado en el tren que es el instante.

El instante es de Dios y el tiempo del Diablo. Sentir a Dios sólo es posible estando en el presente AQUÍ Y AHORA, viviendo el instante. Si usted se traslada, con su mente loca gobernada por el ego, al pasado o al futuro, de inmediato pierde la conexión con el ser, con su padre interno, con Dios.

Es como su nombre lo indica, un regalo, es algo divino, aprovechémoslo para despertar conciencia y vivir sabiamente, escuchando la voz de nuestro ser en el corazón. Si el presente (el instante) es lo único que tiene, es lo único real y es con lo único que cuenta, ¿por qué vivir infeliz, amargado, triste y preocupado? Ese momento, ese instante sagrado que le brinda la vida, usted tiene el poder para cambiar todo eso negativo en cosas positivas, no permita que el ego le dañe el momento, disfrute a plenitud ese instante de su vida, usted no sabe cómo será el próximo instante que le tocará vivir en el tiempo de un eterno ahora. Cada momento es único, no existen instantes vacíos.

Conclusión

La clave está en tratar de vivir ubicado en el presente AQUÍ Y AHORA, trate de sentir el instante. Una técnica para lograr eso es sentir los latidos de su corazón todo el tiempo, de instante en instante. Cuando vive ubicado en el corazón, la mente se bloquea y no se pone a pensar cosas, ni del pasado ni del futuro. Otra es la de sentir su respiración.

Debe aprender a sentirse, trate de vivir el aquí y el ahora. Estas técnicas le ayudarán a despertar conciencia y vivir en el presente que es lo único que importa. No se olvide de que solo viviendo en el instante usted tendrá luz, si se va al pasado o al futuro, quedará en tinieblas. Para que se prenda la bombilla interna, debe cerrar el circuito del interruptor y eso solo se logra estando en el instante, de lo contrario, se abrirá el circuito y quedará en oscuridad total.

Enfóquese en vivir más y más en el presente, en el AHORA. Cuando esté comiendo, sea consciente de que está comiendo. Cuando camine, sepa que está caminando. El único momento real es el ahora, el pasado se ha ido para siempre y el futuro todavía no ha llegado. Por lo tanto, trabaje en limpiar su mente de preocupaciones, ilusiones y extrapolaciones. Limpie el desorden de la mente y cree un espacio para que lo llene el Ser Superior.

Este artículo es un resumen del capítulo “El Tiempo” del libro Muertos con Vidadel Autor Miguel Ángel de la Cruz

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